lunes, 12 de febrero de 2007


¿Algúna vez os habéis sentido parte de la naturaleza, hasta tal punto de no ser capaz de delimitar dónde acaba el cuerpo y dónde comienza el aire?. Ayer fuimos a uno de esos lugares en los que el equilibrio entre la mente y el entorno puede llegar a ser algo mágico.


Uno se siente tan pequeño ante tanta inmensidad, cuesta creer que podemos formar parte de algo tan maravilloso para los sentidos... Y doy las gracias por tener la oportunidad de haber podido formar parte de ello.


Aquellas presas, junto a las rocas sedimentadas por el paso del agua, aquel abismo en el que tan sólo se oían nuestros gritos, me hacía sentir tan auténtica, tan insignificante y tan importante a la vez... y es que, todos formamos parte de este nuestro universo y todo es tan relativo. Aprovechar cada instante y vivirlo de forma auténtica me parece la mejor forma de aprovechar tanta, tantísima belleza que se ha puesto ahí, ante nosotros, para que la cojamos con nuestras manos y la disfrutemos amándola y repetándola.



A todos aquellos que deseen sentir la tranquilidad y serenidad rodeados de una belleza sin fín y de unos paisajes maravillosos les recomiendo visitar, al menos una vez en la vida, ésta, mi pequeña y preciosa isla, esa isla que me ha adoptado y me lleva en su corazón como a una hija más, y de la que, con el paso del tiempo, y la ayuda de sus gentes, comienzo sin duda a sentirme parte de ella. Eso si, no elijan la ruta 4 x 4 si no tienen un estómago preparado y la cabeza muy dura, ¡ por si acaso !



Le dedico este post a Jenny y Alexis, dos estupendos amigos por los que cada día siento una mayor admiración y un tremendo caríño. Gracias por darme la oportunidad de conocer las bellezas de este precioso lugar junto a una compañía sin duda, inmejorable...

No hay comentarios: