Ya no hay vuelta atrás. Casi tengo los billetes en la mano.
No es la mejor de las épocas, por lo menos no para mí (que no me gusta especialmente la semana santa), pero que mas da, ya estoy deseando bajarme de nuevo en la Terminal 2, congelarme del frío invernal que hace a las 7 de la mañana en Málaga y agobiarme de nuevo al ver la autovía aglutinada a primera hora de la mañana.
Ya tengo ganas de respirar de nuevo el aire de la ciudad, de quedarme boquiabierta con tanto edificio nuevo, tanta carretera levantada y tanta gente por todas partes. Y vosotros pensaréis ¿Como se pueden hechar de menos esas cosas?, y yo os respondo que sí, que cuando estáis lejos de todo aquello que os ha acompañado desde pequeños, desde que teniáis uso de razón y comenzábais a disfrutar de la ciudad, de la gente, y de todo lo mágico y desconocido. Al final, acabáis hechando de menos las cosas mas insignificantes.
Nunca dejaré de insistir, aunque resulte pesada, pero cada vez que sé que voy a volver, una sensación maravillosa invade mi cuerpo. Cuando me subo en el avión, es como si nunca me hubiese marchado. Ya queda menos, ya queda menos para volver a veros a todos.
No es la mejor de las épocas, por lo menos no para mí (que no me gusta especialmente la semana santa), pero que mas da, ya estoy deseando bajarme de nuevo en la Terminal 2, congelarme del frío invernal que hace a las 7 de la mañana en Málaga y agobiarme de nuevo al ver la autovía aglutinada a primera hora de la mañana.
Ya tengo ganas de respirar de nuevo el aire de la ciudad, de quedarme boquiabierta con tanto edificio nuevo, tanta carretera levantada y tanta gente por todas partes. Y vosotros pensaréis ¿Como se pueden hechar de menos esas cosas?, y yo os respondo que sí, que cuando estáis lejos de todo aquello que os ha acompañado desde pequeños, desde que teniáis uso de razón y comenzábais a disfrutar de la ciudad, de la gente, y de todo lo mágico y desconocido. Al final, acabáis hechando de menos las cosas mas insignificantes.
Nunca dejaré de insistir, aunque resulte pesada, pero cada vez que sé que voy a volver, una sensación maravillosa invade mi cuerpo. Cuando me subo en el avión, es como si nunca me hubiese marchado. Ya queda menos, ya queda menos para volver a veros a todos.

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