Nunca querré cambiarte,
mi amor.
Ni siquiera modificarte ligeramente,
mi amor.
Del mismo modo que no quitaría los pétalos
de las exquisitas flores de Dios.
Ni me llevaría los valiosos momentos
de todas las horas maravillosas que me das.
Ni consideraría que es mi deber poético
describir la maravilla de tu belleza.
Pues si decidiera definirte
perdería lo divino que hay en ti.
No, mi amor,
simplemente te dejaré ser.
Entonces, mi amor,
¿harías tú lo mismo por mí?
mi amor.
Ni siquiera modificarte ligeramente,
mi amor.
Del mismo modo que no quitaría los pétalos
de las exquisitas flores de Dios.
Ni me llevaría los valiosos momentos
de todas las horas maravillosas que me das.
Ni consideraría que es mi deber poético
describir la maravilla de tu belleza.
Pues si decidiera definirte
perdería lo divino que hay en ti.
No, mi amor,
simplemente te dejaré ser.
Entonces, mi amor,
¿harías tú lo mismo por mí?

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